Otra jornada y otra derrota abultada para el Torpedo. Ya empieza a ser una costumbre peligrosa en las últimas semanas. En Primera un equipo se da cuenta de cuáles son sus aspiraciones reales, y por lo que parece, este aún no es el año donde el Torpedo pueda rivalizar seriamente contra todos los equipos de la BIFL. Pero eso tampoco justifica el verdadero desbarajuste de estas últimas semanas, donde hay un cierto estancamiento y falta de ambición en el juego, pero aún más importante, sigue habiendo demasiados nervios mal reconducidos en el terreno de juego, que aparecen en jugadas aisladas del partido y se muestran a partir de un continuo griterío y acoso y derribo al árbitro. Y ahí es donde empiezan los problemas, ya que eso contagia a todo el equipo y el rendimiento decae estrepitosamente.
Este pasado sábado, el FCUK, con un juego, tampoco mucho más brillante que el Torpedo, no dio posibilidad alguna de remontada, y es que a diferencia de los del Raval, ellos, y los equipos buenos de la BIFL; acostumbran a no perder la cabeza. Pueden jugar bien o mal, hacer protestas puntuales al árbitro, pero en pocas ocasiones se les ve totalmente “idos” del partido, y a veces pierden, pero sus derrotas son debidas al buen juego del rival, no a su falta de concentración y seriedad en el campo. Esto en el Torpedo es hoy día imposible, cada jornada los mismos síntomas, cuando el marcador está en contra y el contrario aprieta y juega duro, los chicos del Raval reaccionan de forma poco inteligente, entrando al trapo constantemente, justificando los errores por la mala actuación arbitral, llegando hasta el punto de frecuentes discusiones entre miembros del equipo en el mismo terreno de juego. Esto, evidentemente, nunca trae buenas consecuencias y casi siempre, aparte de perder, el marcador termina siendo mucho más abultado de lo que debería, a partir de los visto en el campo. Esto es lo que ocurrió la semana pasada contra Dynamo y ésta con FCUK. Los dos son grandes equipos, difíciles de superar, con buenos jugadores en casi todas las líneas, pero su nivel de juego no es tan superior al del Torpedo, pero aún así derrotas clarísimas. Es que el principal enemigo del Torpedo, son ellos mismos.
Fabio: desmotivado, Marc Serra: roto, Roberto: controlado, Boneta: sacrificado, Lope: discontinuo, Adriá: centrado, Ever: presuroso, Juste: activo, Barrabés: intermitente, Aleix: indefinido, Oriol Serra: apaleado, Moisés: normal
20.4.10
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